Leonardo Torres Quevedo y los auxiliares

De TorresQuevedo
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En 1874 Leonardo Torres Quevedo se incorporó al batallón de Auxiliares, civiles voluntarios en la defensa de la villa de Bilbao del sitio carlista. Leopoldo Rodríguez Alcalde, en la biografía que escribió sobre Leonardo, relata una anécdota sobre este hecho obtenida de una conferencia pronunciada por Tomás García Diego de Huerga:

A Leonardo le dieron un fusil muy grande y le situaron junto a la ría. Si alguien intentaba pasar debía dar el alto, y disparar si no era obedecido. Pasó un hombre que no se detuvo con el alto, pero el centinela tampoco disparó, como es natural. Nos llega al corazón ese liberalismo inefable de Bilbao y de San Sebastián, que encuadró a los muchachos contra el ruralismo carlista y terminó en canciones por el momento, ¡aunque luego ya fue otro cantar...!

Años más tarde Leonardo tendría entre sus amigos de Madrid a Gumersindo Vicuña, bilbaíno, primer catedrático de Física Matemática de la Universidad Central. Vicuña escribió el prólogo a un libro titulado El Sitio de Bilbao en 1874, en el que se describe las vicisitudes de este acontecimiento vivido por Leonardo, y que también inspiró la novela de Miguel de Unamuno Paz en la Guerra.

El Himno de los Auxiliares decía lo siguiente:

Somos auxiliares
Sin color ni grito,
Somos defensores
De este pueblo invicto.
Somos liberales
Y derramaremos
Toda nuestra sangre
Por la libertad