Ferrocarril de Santander a Alar del Rey

De TorresQuevedo

Memoria 1850

Contenido

Ferrocarril de Isabel II

El ferrocarril de Santander a Alar del Rey pretendía enlazar el Canal de Castilla con la costa cantábrica, para facilitar así el transporte de mercancías, especialmente los trigos y harinas de Castilla.

Ya en 1831 se cedía el canal a una empresa privada, concediéndoles por una Cédula la posibilidad de hacer un "camino de hierro, sea desde Bolmir a Reinosa, desde Reinosa al mar, o desde cualquier punto intermedio de la línea de canal a otro de la misma". Pero la empresa no hizo uso de este privilegio, y la concesión caducó a los siete años.

Las instituciones de Santander, preocupadas por el problema del transporte de los trigos y harinas de castilla, retomaron el proyecto. Sólo un dato, hacia 1850 miles de carros marchaban día y noche por la carretera formando una cadena sin fin. Muchos días consecutivos se producían del orden de 2.000 entradas diarias en la villa de Reinosa (ROP-1874-9)

En 1849 se constituía una nueva Comisión, que en mayo del año siguiente conseguiría la concesión provisional del ferrocarril de Alar a Santander (con un presupuesto de 100 millones de reales), y el patrocinio regio para la nueva empresa que pasaría a llamarse Ferrocarril de Isabel II.

Las obras encomendadas a una empresa inglesa avanzaban muy lentamente, y su coste desbordó el presupuesto inicialmente previsto. Hasta abril de 1857 no se concluyó el primer tramo, Alar del Rey a Reinosa, de 50 Kms. En octubre de 1858, se abrió al trafico el segundo tramo de 39 Kms. El último tramo de 49 Kms. entre Reinosa y los Corrales, tenía mayor dificultad y se hizo más lento aún. Entre 1859 y 1860, el tramo del ferrocarril solo avanzó 16 Kms. desde Los Corrales hasta Bárcena de Pie de Concha, donde permanecería paralizado hasta 1866.

En el tramo Alar del Rey - Reinosa trabajó el ingeniero inglés William Atkinson, que plasmó el estado de las obras y de la comarca en una magnífica colección de fotografías elaboradas entre 1855 y 1857.


George Mould

La línea Norte

También en 1858 se constituyó la Compañía de Caminos de Hierro del Norte de España, concesionarios de la línea Madrid-Valladolid-Burgos-Irún. En agosto de 1860 se concluyó la línea Venta de Baños-Alar del Rey, y la Compañía del Norte planeaban hacerse con la propiedad del Ferrocarril de Isabel II.

En 1865 los concesionarios de la línea Norte contactaron con Mould, constructor del ferrocarril de Isabel II, para adquirir algunas acciones de la empresa. Pero justo antes de concluir estas negociaciones, el banquero Weisweiller mejoró la oferta. En 1869, se inician otra vez las negociaciones con la Compañía del Norte, pero se entromete una vez más Weisweiller y hubo que esperar hasta comienzos de 1874 para el acuerdo de compra. El preció acordado fueron 92.702.900 reales, quedando el antiguo Ferrocarril de Isabel II anexionado a la Compañía del Norte.


Un viajero de 1858

José María Samper escribió entre 1859 y 1860 un relato titulado Viajes de un Colombiano en Europa. En su recorrido empleó el ferrocarril de Alar del Rey a Reinosa, tomando la diligencia hasta Los Corrales para salvar la parte del mismo no construida, y desde allí continuó su viaje en tren. Hemos entresacado algunos párrafos francamente deliciosos que hacen referencia a su itinerario por Campoo y la cuenca del Besaya.


Leonardo Torres Quevedo

El padre de Leonardo Torres Quevedo, Luis Torres Vildósola y Urquijo, era natural de Bilbao. Ingeniero de Caminos, a mediados del siglo XIX se hallaba en Santa Cruz de Iguña dirigiendo la construcción de un puente para el ferrocarril de Isabel II. Allí conoció a Valentina Quevedo, con quien se casó hacia 1850. Aparece citado en el Despertador Montañés en 1852, justo el año el mismo año en que nació Leonardo en Santa Cruz de Iguña. Podemos decir que Leonardo Torres Quevedo es hijo del ferrocarril.



BIBLIOGRAFIA