Gabriel Antonio de Vildósola y Gamboa

De TorresQuevedo
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Gabriel Antonio de Vildósola (Castillo-Elejabeitia 1722–1778) marchó a México en su juventud, adquiriendo un rancho en el estado de Sonora en 1750, justo un año antes de la rebelión de los indios pimas. Se había casado cuatro años antes con Gregoria de Anza en el Real de Minas de Basochuca. Hasta que se sublevaron en 1751, los pimas habían sido unos leales aliados de los españoles, a los que ayudaban en las campañas contra los apaches y los seris.

Para sofocar la rebelión, Gabriel de Vildósola se unió a la milicia junto con otros colonos, entre los que se encontraba su cuñado Juan Bautista de Anza. En 1754, una vez terminados los enfrentamientos, fue nombrado capitán del presidio de Fronteras como recompensa por sus acciones militares.

Los presidios no eran cárceles, se trataba de una especie de fuertes cuya misión era efectuar campañas contra los indios, tribus que nómadas en áreas casi desérticas que vivían en de la caza y también del pillaje a los colonos. Cada presidio tenía una guarnición de entre 20 y 100 soldados. Su capitán era también el responsable de establecer alianzas con las distintas tribus, promover su asentamiento estable, y junto con los misioneros convertirlos a la religión católica. Por eso era habitual encontrar en el mismo emplazamiento un presidio y una misión.

El sistema de presidios se nutría con militares de carrera venidos de España, con españoles o criollos que habían participado en la lucha contra los indios, y con soldados presidiales.

Gabriel de Vildósola y Juan Bautista de Anza eran militares no profesionales que ascendieron a sus puestos por sus méritos en las revueltas indígenas. El yerno de Gabriel era militar de carrera, un Guardia de Corps encargado de proteger al rey.

El tránsito de colono a militar era bastante habitual. Los colonos se alistaban por un período de diez años en el ejército como soldados presidiales. También se les conocía por soldados de la cuera por la protección que llevaban, una especie de chaquetilla que cubría el cuerpo desde el cuello a las rodillas. Estaba hecha con seis o más capas de piel de venado, lo suficiente para detener una flecha india. Pero era bastante rígida y pesada y les quitaba agilidad. Un soldado de la cuera era conocido también como dragón, pues podía combatir a pie o a caballo. Iban armados con espada, lanza, pistolas y mosquetes.

En este escenario Gregoria de Vildósola, la hija de 17 años del capitán del presidio Gabriel de Vildósola, se casa en agosto de 1771 con Joaquín Torres Luque, un teniente de dragones de 39 años que ha venido a México desde España. Joaquín Torres procedía de la compañía italiana de la Guardia de Corps. Menos de dos meses duró este matrimonio, pues Joaquín muere en octubre. Así que el abuelo de Leonardo, José Luis Torres Vildósola, es hijo póstumo de un andaluz de Baeza (Jaen) y de una vizcaína criolla.

Todas estas circunstancias animan a que la familia completa vuelva a España en 1776, donde ya desde 1772 Gabriel había sido nombrado Síndico Electo por las anteiglesias unidas de Castillo y Elejabeitia. En 1776 su empleo era el de Teniente Coronel agregado a la Plaza de Armas de San Sebastián. Gabriel fallece en 1778, a los dos años de regresar a su tierra natal. Está enterrado en la iglesia parroquial de Santa María, en Castillo-Elejabeitia, donde su familia tiene su sepultura distinguida de los demás como nobles hixos dalgo y Vizcaínos originarios.